Este Blog se creó para compartir las experiencias de EMOTION COLOMBIA, una empresa dedicada a la formación Empresarial basada en Inteligencia Emocional.
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Es cierto. El típico esposo y el padre no tiene la menor idea de lo que hace la ama de casa, ya sea que trabaje a tiempo completo o tiempo parcial, lo hace para mantener el hogar. Ruth Hampton lo expresó así: "La posición más influyente en el país hoy en día está en manos de una mujer. Ella hace cumplir la ley, practica medicina y enseña sin títulos, certificados de competencia o entrenamientos requeridos. Ella se encarga de los alimentos de la nación, administra sus medicamentos y primeros auxilios. Ella se preocupa de todos los males físicos y mentales de la familia, un hombre, literalmente, pone su vida y las vidas de sus hijos en las manos de esta mujer, su esposa ".
Es, por supuesto, cierto que los hombres (y muchos, afortunadamente, esto va en aumento, aunque todavía está muy lejos de ser igualado) ayuda con las cosas de la casa. Sin embargo, hay una gran diferencia en ayudar a ser responsable de. Normalmente, el marido le pregunta "¿Qué puedo hacer?" cuando la mujer puede ver claramente lo que hay que hacer. El marido con demasiada frecuencia supone que no es "gran cosa", que su esposa realmente no necesita ningún tipo de ayuda y que además, no necesita relajarse tras un día duro. Ejemplo: En la noche del lunes, a pesar de que podría ser una fanática del fútbol tanto como a su marido, ella es la que pone la ropa en la lavadora, enciende la secadora durante la pausa comercial, dobla y ordena la ropa en el medio-tiempo. Cuando el juego ha terminado, si ella ha tenido algún interés en ella, probablemente tiene los platos en el lavavajillas. Mientras tanto, el marido no tiene la menor idea de lo que está pasando. Hay una diferencia significativa entre tomar de responsabilidad y ofrecer su ayuda.
Ahora, maridos antes de molestarse demasiado conmigo, recuerden; si el zapato no les cabe, no lo use. Sin embargo, los estudios revelan que lo que he dicho es muy cierto. Buena suerte a todos ustedes. Maridos, ayudar a sus mujeres, y yo te veo en la cima!
Este mensaje nos pone a pensar y no solamente se debe compartir lo que nos sobra.
En una ocasión, antes de dar inicio a mi sección diaria 'Semillas para el espíritu', del programa 'Muy buenos días', me dijo Jota Mario, el presentador: 'Papá Jaime, hay una niña discapacitada que vive con su tía en un tugurio, en condiciones infrahumanas, y necesita una silla de ruedas'.
Ese día conté el caso de esta niña y hablé de la importancia del servicio amoroso y de dar sin esperar retribución. Recuerdo haber dicho enfáticamente que aquellas cosas inutilizadas tras seis meses ya no son propias y, por lo tanto, deben darse a alguien que las necesite.
Expliqué con claridad que los cuartos de san Alejo donde se guardan cobijas, herramientas, cuadros, bicicletas, coches de niños, juguetes, etcétera, no deberían existir.
Al final de mi sección llamaron alrededor de 100 personas, 99 de las cuales dijeron que también necesitaban silla de ruedas, y sólo una señora ofreció una silla que podían pasar a recoger. Le dije que sería una buena idea que ella fuera con la silla al estudio de televisión para que juntos se la entregáramos a la niña, que vivía en el barrio Simón Bolívar.
La señora me respondió que confiaba en mí, que no había problema en que recogieran la silla, y yo le comenté que no era cuestión de confianza sino de sentir la satisfacción de entregarla personalmente: 'Yo quiero que usted me acompañe y experimente el placer tan grande que es dar y la felicidad que se siente al servir.
Usted no tiene ni la menor idea de lo rico que es experimentarlo' . Le expliqué entonces que una cosa es conocer a fondo una manzana, su textura, su color y su forma, y otra meterle un buen mordisco y experimentar su sabor. Después de esto ella accedió y nos fuimos al cerro del Ahorcado, en Ciudad Bolívar, al que algunas veces la gente sube para colgarse de un árbol debido a la desesperación. El alcantarillado iba por fuera y rodaba por un canal enclavado en la pendiente. Al sentir el frío y la podredumbre del ambiente la señora quiso devolverse, pero finalmente llegamos al cuarto oscuro y denso donde se encontraba aquella criatura de doce años.
Según nos contaron, los senos incipientes de la niña estaban totalmente estropeados por los callos y las llagas, pues llevaba gran parte de su vida arrastrándose por el piso como una culebra.
Al levantarla de la cama sentí un olor peor que el de las alcantarillas.
Entonces la sentamos en la silla de ruedas y fuimos a dar una vuelta. En cuanto la niña salió a la luz del sol y vio la montaña empezó a dar unas risotadas exageradas. Por un momento creí que era retrasada mental, pero lo que sucedía realmente era que nunca había salido a dar un paseo y en pleno año 2004 no había visto un bus.
Continuamos nuestro paseo hasta llegar a una esquina donde nos dijeron que preparaban un asado muy rico y decidimos probar. Mientras comíamos, la señora lloraba y lloraba. Le pregunté entonces por qué lloraba tanto y me respondió: 'Papá Jaime, usted no tiene la menor idea del motivo por el que estoy llorando'. Le dije que, en efecto, ella debía sentirse feliz al hacer tan buena obra por aquella niña.
Y entonces me miró y me dijo con la voz entrecortada: 'Lloro Papá Jaime, porque tuve esta silla de ruedas en el garaje de mi casa por más de ocho años. Lloro de pensar que esta niña se arrastró como una culebra durante todos estos años, mientras esa silla se oxidaba y dañaba por falta de uso. Ella nunca pudo dar un paseo como el que está dando ahora, lloro por las oportunidades que tuve para ayudar a otros y por no haber hecho nada'.
Así pues, el dolor se produce cuando no actuamos. Espero que este mensaje sea de tu agrado y lo puedas poner en práctica en tu vida.
Con cariño...
Jaime Jaramillo 'Papá Jaime' FUNDACION NIÑOS DE LOS ANDES
NO GUARDEMOS NADA EN EL CUARTO DE SAN ALEJO, ALGUIEN DEBE ESTAR NECESITÁNDOLO.ALGUIEN TIENE LO QUE ALGUIEN NECESITA
@EdwarGuisao Asesor en Emprendimiento e Inteligencia Emocional Follow: Facebook Twitter Instagram
Este maravilloso libro de saliburia Tolteca, nos habla un camino espiritual guiado por este ancestral pueblo.
En su introducción, el Dr Miguel Ruiz cuenta:
Espejo Humeante
Hace tres mil años había un ser humano, igual que tú y que yo, que vivía cerca de una ciudad rodeada de montañas. Este ser humano estudiaba para convertirse en un chamán, para aprender el conocimiento de sus ancestros, pero no estaba totalmente de acuerdo con todo lo que aprendía. En su corazón sentía que debía de haber algo más.
Un día, mientras dormía en una cueva, soñó que veía su propio cuerpo durmiendo. Salió de la cueva a una noche de luna llena. El cielo estaba despejado y vio una infinidad de estrellas. Entonces, algo sucedió en su interior que transformó su vida para siempre. Se miró las manos, sintió su cuerpo y oyó su propia voz que decía: «Estoy hecho de luz; estoy hecho de estrellas»
Miró al cielo de nuevo y se dio cuenta de que no son las estrellas las que crean la luz, sino que es la luz la que crea las estrellas. «Todo está hecho de luz –dijo–, y el espacio de en medio no está vacío.» Y supo que todo lo que existe es un ser viviente, y que la luz es la mensajera de la vida, porque está viva y contiene toda la información.
Entonces se dio cuenta de que, aunque estaba hecho de estrellas, él no era esas estrellas. «Estoy en medio de las estrellas», pensó. Así que llamó a las estrellas el tonal y a la luz que había entre las estrellas el nagual, y supo que lo que creaba la armonía y el espacio entre ambos es la Vida o Intento. Sin Vida, el tonal y el nagual no existirían. La Vida es la fuerza de lo absoluto, lo supremo, la Creadora de todas las cosas. Esto es lo que descubrió: todo lo que existe es una manifestación del ser viviente al que llamamos Dios; todas las cosas son Dios. Y llegó a la conclusión de que la percepción humana es sólo luz que percibe luz. También se dio cuenta de que la materia es un espejo –todo es un espejo que refleja luz y crea imágenes de esa luz–, y el mundo de la ilusión, el Sueño, es tan sólo como un humo que nos impide ver lo que realmente somos. «Lo que realmente somos es puro amor, pura luz», dijo.
Este descubrimiento cambió su vida. Una vez supo lo que en verdad era, miró a su alrededor y vio a otros seres humanos y al resto de la naturaleza, y le asombró lo que vio. Se vio a sí mismo en todas las cosas: en cada ser humano, en cada animal, en cada árbol, en el agua, en la lluvia, en las nubes, en la Tierra... Y vio que la Vida mezclaba el tonal y el nagual de distintas maneras para crear millones de manifestaciones de Vida.
En esos instantes lo comprendió todo. Se sentía entusiasmado y su corazón rebosaba paz. Estaba impaciente por revelar a su gente lo que había descubierto. Pero no había palabras para explicarlo. Intentó describirlo a los demás, pero no lo entendían. Vieron que había cambiado, que algo muy bello irradiaba de sus ojos y de su voz. Comprobaron que ya no emitía juicios sobre nada ni nadie. Ya no se parecía a nadie. El los comprendía muy bien a todos, pero a él nadie lo comprendía. Creyeron que era una encarnación de Dios; al oírlo, él sonrió y dijo: «Es cierto. Soy Dios. Pero vosotros también lo sois. Todos somos iguales. Somos imágenes de luz. Somos Dios». Pero la gente seguía sin entenderlo.
Había descubierto que era un espejo para los demás, un espejo en el que podía verse a sí mismo. «Cada uno es un espejo»...
Asi inicia un revelador viaje hacia la sabiduría ancestral de este pueblo mejicano. En su desarrollo el libro revela los cuatro acuerdos que cada uno debemos procurar para lograr una vida plácida, equilibrada y feliz.
El Primer Acuerdo: Sé impecable con tus palabras
El Segundo Acuerdo: No te tomes nada personalmente
El Tercer Acuerdo: No hagas suposiciones
El Cuarto Acuerdo: Haz siempre tu máximo esfuerzo
Asi pues, tenemos aquí una guía de la buena vida, cortesía de la investigación del Dr Ruiz decendiente del Pueblo Tolteca que recomendamos en una espiritual, profunda y reflexiva lectura.
Los dejamos con el siguiente aparte:
Haz el favor de tomarte unos instantes para cerrar los ojos, abrir tu corazón y sentir todo el amor que emana de él.
Quiero que repitas mis palabras en tu mente y en tu corazón, y que sientas una conexión de amor muy fuerte. Juntos, vamos a pronunciar una oración muy especial para experimentar la comunión con nuestro Creador.
Dirige tu atención a tus pulmones como si sólo existiesen ellos. Cuando tus pulmones se expandan, siente el placer de satisfacer la mayor necesidad del cuerpo humano: respirar.
Haz una inspiración profunda y siente el aire a medida que va entrando en tus pulmones. Siente que no es otra cosa que amor. Descubre la conexión que existe entre el aire y los pulmones, una conexión de amor.
Llena tus pulmones de aire hasta que tu cuerpo sienta la necesidad de expulsarlo. Y entonces, espira y siente de nuevo el placer, porque siempre que satisfacemos una necesidad del cuerpo, sentimos placer. Respirar nos proporciona un gran placer. Es lo único que necesitamos para sentirnos siempre felices, para disfrutar de la vida. Estar vivos es suficiente. Siente el placer de estar vivo, el placer del sentimiento del amor...
Sigue adelante por tu Bienestar
Con aprecio
@EdwarGuisao Asesor en Emprendimiento e Inteligencia Emocional Follow: Facebook Twitter Instagram