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lunes, 8 de junio de 2015

ENTRENA TU MENTE A NIVEL EMOCIONAL - Dra Elsa Purset




La escritora y divulgadora Elsa Punset, experta en la aplicación de la inteligencia emocional, destaca la necesidad de entrenar la mente para llevar una vida más saludable. “Nos hemos sobreprotegido en lo físico y nos hemos abandonado en lo emocional”, sostiene esta autora de libros de éxito, que acaba de ofrecer una charla al respecto en San Sebastián-España.

 ¿Cómo podría haber entrenado mi cerebro para que esta entrevista quede bien?
Para que los lectores puedan descubrir aquí algunas ideas útiles para su vida diaria, basta con hacer preguntas pertinentes. Imagino que se refiere a eso con lo de 'quedar bien'.
Intentaré hacerlo. Por ejemplo, ¿no es un término poco emocionante hablar de gestión emocional? Suena a máster de Empresariales.

 Ciertamente, estamos más acostumbrados a gestionar lo físico que lo mental y emocional. Pero si ese concepto de gestión y control le desagrada, podemos reemplazarlo por un concepto que ya toleramos muy bien en lo físico, que es el ejercicio o el entrenamiento, es decir: entrenar las emociones.

 ¿Cómo podemos entrenar al cerebro para gestionar las emociones?
Exactamente igual que hemos aprendido a entrenar el cuerpo: con paciencia, constancia y prevención. Aceptamos desde hace unas pocas décadas –básicamente desde mediados del siglo XX– que necesitamos alimentarnos bien, ir al médico, hacer ejercicio, no agredir al cuerpo innecesariamente, dormir lo suficiente… Ahora toca aprender a hacer lo mismo con la mente.

 ¿Para ello debemos recordar solo lo positivo? ¿Hay que olvidar los sucesos negativos de nuestro pasado negativo?
Sería muy poco prudente. Nos tocaría aprender una y otra vez lo negativo. Pero como sabemos que las emociones negativas se generan y se almacenan en la memoria de nuestro cerebro programado para sobrevivir con mucha más facilidad que las positivas, basta con corregir conscientemente este sesgo negativo entrenando el cerebro en positivo, es decir, generando, almacenando y disfrutando conscientemente de las emociones positivas, tan necesarias para la salud física y mental de las personas. Las emociones positivas no son buenistas.

 ¿Estamos obligados a ser felices?
¿Quién nos obliga?

 ¿Quizá los demás?
Los humanos tendemos a imitarnos y a compararnos los unos a los otros, eso forma parte de nuestros mecanismos sociales de convivencia. Tendemos a querer tener los mismos estándares de felicidad que los demás y a veces lo difícil es atreverse a pensar por uno mismo, a tomar decisiones de vida diferentes a los demás, pero no hay obligación.

 ¿Una vida sin sufrimientos es una vida aburrida?
No lo creo en absoluto. Para mí, una vida aburrida sería una vida sin sentido. Y puedo aceptar una parte de sufrimiento si eso forma parte de una vida con sentido. Pero desde luego, el sufrimiento es un daño colateral, no es lo que da sentido a la vida.

 ¿No es triste vivir sin tristezas?
La tristeza responde a un sentimiento de pérdida. Solo pierdes lo que tiene valor para ti, que en última instancia es tu propia vida. Por eso no existe una vida sin pérdidas. Y por ello, es importante tener recursos para gestionar, encajar y dar sentido a estas pérdidas.

 Las grandes penas pueden hacer que nos sintamos vivos. Quizá de vez en cuando no nos viene mal un disgusto.

 Lo que dicen los estudios es que las personas que encuentran un sentido a sus experiencias negativas son las que muestran mayor capacidad de superarlas y de aprender algo de ellas.

 A veces los sufrimientos del pasado nos hacen suspirar con nostalgia en el futuro e incluso nos hacen sonreír. ¿No le ocurre a usted eso?
 No, pero lo que si me ocurre con frecuencia es preguntarme por qué le habré dado tanta importancia a alguna cosa en el pasado.

 ¿Las grandes pasiones son una invención del cerebro?
El cerebro humano es poético y creativo. Por eso escribimos novelas y sinfonías, nos enamoramos y renunciamos a la vida por algo que nos parece más importante que nosotros mismos.

 ¿Eliminar nuestras emociones negativas no supone eliminar una parte de nosotros?
Aunque lo intente, no podrá hacerlo. Solo podrá aprender a gestionar sus emociones, no a eliminarlas. Estamos hechos de emociones.

 ¿Hay emociones prescindibles?
Las emociones no son un capricho de la naturaleza o un lujo biológico. Están en la base de cada pensamiento racional. Todas tienen un mensaje y nos ayudan a responder de forma inteligente y flexible al entorno.

 ¿Hay emociones sin las cuales nos sería imposible vivir?
Sin miedo no sobreviviríamos. Por eso es omnipresente en nuestras vidas. Al cerebro humano, programado para sobrevivir, no le importa tanto tu bienestar como tu supervivencia.

 Al final una emoción es una reacción en el cerebro, es química. ¿Podemos cambiar las leyes de la química?
¿Quién viene primero, la gallina o el huevo? Una emoción no es solo una reacción química, sino que la provoca. Efecto y causa están muy interrelacionados aquí. Y claro que podemos cambiar la química, hace siglos que sabemos hacerlo, aunque aún no hemos aprendido a hacerlo de forma sutil y segura. De hecho, neurocientíficos como Richard Wiseman aseguran, con razón, que ningún fármaco cambia tanto el cerebro como el pensamiento.

 "El cerebro está programado para sobrevivir, eso le importa más que tu felicidad" 

 ¿Después de tantos miles de años no hemos sido capaces de aprender a gestionar nuestras emociones? ¿Se nos resiste el cerebro?
Yo diría dos cosas: la primera, que hasta hace relativamente poco tiempo estábamos aprendiendo a sobrevivir en lo físico. Esa era nuestra asignatura pendiente. Nos hemos sobreprotegido en lo físico y nos hemos abandonado en lo emocional. Y también recordaría que hasta que la revolución tecnológica no nos ha proporcionado los medios para abrir la caja negra del cerebro, nos era imposible comprender qué pasa por dentro.

 ¿El cerebro es peligroso?
Claro, tenemos un arma de doble filo. Somos luz y oscuridad, capaces de hacer mucho bien y mucho mal.

 ¿Nos pone trampas para que no seamos felices?
Como comentábamos antes, al cerebro le importa más tu supervivencia que tu felicidad.

 ¿Tiene celos de nuestra felicidad?
No, el cerebro está en su estado óptimo cuando se haya relajado y siente bienestar. Sube el cociente intelectual, se potencia la creatividad y disfrutamos mostrando empatía y generando emociones positivas. Pero le cuesta confiar en su entorno lo suficiente para relajarse y disfrutar de forma sostenida.

 ¿Nos apropiamos de los pensamientos del cerebro y los colocamos en lugares como el corazón, en el caso del amor, o el pecho, en el caso de la angustia?
Más bien parece que la inteligencia y las emociones se manifiestan y viven en el cuerpo entero, no solo en el cerebro. Es un ámbito de la medicina que se empieza a estudiar y que es apasionante.

 ¿Hasta ahora el cerebro nos ha entrenado a nosotros?
Bueno, es una forma interesante y útil de expresarlo. Ciertamente conformamos nuestros grandes patrones de emociones en la niñez, de forma inconsciente, aprendiendo por imitación y por reacciones viscerales al entorno. En este sentido, es el cerebro el que nos controla, a menos que logremos descifrar sus reacciones y transformarlas. La llave de libertad de las personas está en comprender para transformar.

 ¿Existe un componente cultural en las emociones o son universales?
Las emociones son el único lenguaje universal que tenemos los humanos. Es curioso, porque se empieza a hablar de los emoticonos como de un lenguaje. Y lo veo muy acertado: es reconocerle a las emociones el papel fundamental que tienen en nuestras vidas. Por eso es tan importante que sepamos comprenderlas y entrenarlas. No tenemos otra forma de convivir y comunicarnos.

 ¿Por qué nos da vergüenza mostrar en público algunas emociones?
Las emociones nos hacen vulnerables, y eso, al cerebro programado para sobrevivir, le da miedo. Por eso durante siglos las hemos reprimido.

 ¿Cómo puedo entrenar a mi cerebro para no caer en la tristeza si cuando publique esta entrevista me queda mal?
Decía Samuel Beckett: 'Fracasa, fracasa de nuevo, fracasa mejor'

 Basado en http://www.elcorreo.com/

 Stay hungry!!

 Sigue adelante por tu libertad financiera.

 @EdwarGuisao
Asesor en Emprendimiento e Inteligencia Emocional

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viernes, 6 de febrero de 2015

La Inteligencia Emocional y el Dinero.


Para la gran mayoría de personas, los problemas financieros se tratan de los 100 o 200 dólares que faltan cada fin de mes cada mes, casi nunca son grandes cantidades de dinero... y eso es un problema, porque tratándose de una cantidad relativamente pequeña, suele ser subestimada.

El problema empieza cuando al cabo de 6 meses tu problema se acerca a los $1.000 y recurres a las tarjetas de crédito o al crédito de consumo, para cubrir este faltante... Al cabo de un par de años te encuentras en problemas serios y posiblemente no busques solucionarlo, sino taparlo.

En mi experiencia, los asuntos de dinero se encuentran fuertemente ligados a la falta de Inteligencia Emocional y obviamente, a la poca o nula, Inteligencia Financiera.



La segunda es una habilidad de cada persona debe estudiar en algún punto de la vida, bien sea para no depender 100% de una sola fuente de ingresos o para buscar una sólida independencia económica a una edad temprana; la primera en cambio, todo el mundo debe estudiarla, consistentemente, durante toda la vida y te quiero contar, respecto al dinero, en que te puede ayudar.

En términos generales, tu ingreso debería cubrir tus gastos básicos; vivienda, servicios públicos, gastos domésticos, educación. Eso significa regularmente entre el 80 y el 90% de tus ingresos en el peor de los casos y qué pasa con el restante? Por qué se acaba primero el dinero que el mes?

Muy probablemente la respuesta sea; los gastos innecesarios que en muchos casos, haces sin pensar y sin cuantificar.

Estos gastos, como entretenimiento, ropa, fiestas, son la mayor batalla mental y emocional que debe atravesar una persona que busque sanear sus finanzas. Pero como hacerlo?

El primer paso, debe ser identificar la raíz del problema.

Casos como la ansiedad y la baja autoestima, son los causantes de la necesidad de comer o comprar en exceso. El gran lío es que están muy metidos en tu mente y buscarás mil y una razón para justificar ese "gustico" o ese "antojo" con alguna frase como: me lo merezco!

Una persona muy segura de si misma, probablemente piense que un nuevo par de botas, o un nuevo reloj no la hará ver mejor que su buena actitud y una gran sonrisa. A una persona así, definitivamente le será mucho más fácil controlar sus gastos y podrá poco a poco ahorrar y lograr posteriormente invertir en activos reales, como educación financiera o una pequeña inversión de bajo riesgo.



Si quieres sanear tus finanzas y empezar a cambiar tus resultados económicos de una forma sencilla, pero muy efectiva, empieza a adquirir Inteligencia Emocional. Existen muchas fuentes de información a las que puedes recurrir, muchas de ellas gratuitas, mira seminarios en YouTube, compra libros de autoayuda y crecimiento personal, aprende tu mismo, aplica las enseñanzas y pronto empezarás a ver resultados, no sólo actitudinales, sino en la forma en que tomas decisiones en momentos clave, serás más consciente de tus reacciones y empezarás a tomar el control de ellas.

No importa en punto en el que te encuentres hoy. Parte de ahí y empieza a hacer cambios... PERO DEBES MOVERTE, recuerda que si no te gusta donde estás, pues muévete, no eres un árbol.

La próxima vez que te sorprendas frente a una vitrina y veas un artículo y tu mente te este convenciendo de comprarlo, hazte la siguiente pregunta: Qué pasa si lo compro la próxima semana?? Si no pasa nada y "podrías" esperarte hasta la siguiente semana (que es lo mas seguro), te darás cuenta que realmente no necesitas ese artículo y te acabas de ahorrar tu primer capital de inversión.

Las acciones que tienen un efecto duradero y estable en el tiempo, son acciones pequeñas, nada extraordinario, pero constantes y determinadas.

Te invito a que leas otros artículos de este Blog y a que nos escribas para información mas detallada, o para buscar una asesoría.

Stay hungry!!

Sigue adelante por tu libertad financiera.

@EdwarGuisao
Asesor en Emprendimiento e Inteligencia Emocional

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martes, 20 de septiembre de 2011

TU SI PUEDES!!!



Un nuevo libro señala que la fuerza de voluntad no es innata. Se trata más bien de una cualidad que se debe aprender a ejercitar, como un músculo, para tomar decisiones acertadas. 

Para que las personas logren ser exitosas necesitan algo más que un coeficiente intelectual elevado y una dosis de buena suerte. Deben saber controlar sus emociones para evitar caer en las tentaciones y cometer errores que puedan afectar su bienestar y los objetivos que se han trazado. Sin embargo, ese autocontrol requiere de una motivación y un impulso interno: la fuerza de voluntad, una cualidad que pocos creen poseer pero que cualquiera puede desarrollar y convertirla en su mejor aliada. Así lo afirman Roy Baumeister, un profesor de Psicología de la Universidad del Estado de Florida, y John Tierney, un irreverente y galardonado columnista de The New York Times, autores del libro Willpower: Rediscovering the Greatest Human Strength. Ambos investigaron a fondo su funcionamiento y cómo afecta la vida diaria de las personas.

Aunque los conceptos de autocontrol y fuerza de voluntad fueron tratados por grandes pensadores de la historia como Aristóteles, Nietzsche o Darwin, quienes los veían como elementos que diferenciaban a los seres humanos de los animales, no fueron estudiados desde una perspectiva científica sino hasta en la  década de los sesenta. Un experimento realizado por el psicólogo estadounidense Walter Mischel fue clave para empezar a entender cómo funcionan estas conductas en las personas y cuáles son los efectos que tienen en su vida. Mischel analizó la capacidad de autocontrol de un grupo de niños que acababan de cumplir 4 años de edad. Para ello los puso a escoger entre comerse un postre de inmediato o ingerir dos al cabo de 15 minutos, durante los cuales no debían tocar el primero. El investigador les hizo seguimiento y años después descubrió que quienes sí fueron capaces de aguantar ese lapso eran personas más centradas, sociables, con mayor autoestima y menos estresadas que quienes cayeron en la tentación. Sin embargo, el autor señaló que aquellos que resistieron "no vencieron el deseo, simplemente lo olvidaron".




A finales de la década de los noventa, Baumeister realizó experimentos similares a los de Mischel. El autor hizo que sus estudiantes tuvieran que resistir la tentación de comer chocolates cuando tenían hambre o de reírse al ver una comedia. A este efecto el autor lo llama 'reprimir el ego', un proceso clave para controlar las pasiones. Con estos trabajos llegó a la conclusión de que la voluntad, al igual que un músculo, puede ejercitarse y fortalecerse, pero también puede fatigarse fácilmente porque la gente hoy toma muchas decisiones a diario -algunos cálculos señalan que podrían ser entre 2.500 y 10.000-. En la misma medida han aumentado las tentaciones, por lo cual esta virtud cobra mayor relevancia. Baumeister y Tierney afirman que dicho cansancio hace que las personas pierdan fuerza de voluntad, que no sean disciplinadas y tomen malas decisiones. "Esta fatiga ayuda a explicar por qué las personas del común viven con tanto estrés, se vuelven irascibles, gastan más de la cuenta y compran cosas que no necesitan en realidad. No importa qué tan racionales o intelectuales sean, tienen que pagar un costo biológico", afirma Tierney.

Los autores afirman que el autocontrol es, en parte, una cuestión mental y las personas pueden neutralizar el deseo por medio de la fuerza de voluntad o de carácter. La clave está en no pensar en lo placentero que es ese pastel o el estímulo al que se enfrenta cada quien en su momento. No obstante, como aclara Jorge Forero, presidente del Instituto para el Desarrollo de la Salud Emocional, en Colombia, "el descontrol está determinado en algunos casos por causas biológicas. Por ejemplo, las personas que sufren de adicciones no pueden controlarse por más fuerza de voluntad que tengan, porque padecen una enfermedad", le dijo a SEMANA. 



Pero en la mayoría de las personas, la fuerza de voluntad puede entrenarse. Y para ello es clave la glucosa, que es el combustible del organismo y por lo tanto de la región del cerebro que está involucrada con el autocontrol. De acuerdo con la evidencia encontrada por los investigadores, esta zona necesita de dicha fuente de energía para funcionar adecuadamente. Por ejemplo, Baumeister y Tierney encontraron que si alguien toma una decisión después del almuerzo, lo hace correctamente y sin dudarlo tanto. En un experimento que citan en el libro, realizado en un juzgado de Israel y en el que los jueces debían tomar la decisión sobre si se les otorgaba o no libertad condicional a los acusados, los investigadores notaron que cuando lo hicieron después de almuerzo tomaron la decisión correcta en 65 por ciento de los casos. Esto indica que cada decisión que la gente toma representa un alto consumo de energía.
Lo cierto es que los expertos coinciden en que lo más importante es cambiar algunos comportamientos y hábitos para lograr ejercitar el autocontrol y potenciar la fuerza de voluntad. Haciendo uso de la metáfora del músculo, un ejemplo concreto de cómo ejercitar la fuerza de voluntad es que la gente siga la cuenta de lo que come, haga ejercicio regularmente y use el mouse del computador con la mano menos hábil. Así lo hizo Baumeister con un grupo de estudiantes y dichas acciones los ayudaron a tener más control de sí mismos y a disminuir sus malos hábitos como fumar, beber o comer golosinas y ver televisión en exceso. Como le dijo Forero a esta revista, "el autocontrol es un cambio de actitud"
Tomado de http://www.semana.com/vida-moderna/puedo/164231-3.aspx

Con Cariño

@EdwarGuisao
Asesor en Emprendimiento e Inteligencia Emocional

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