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martes, 24 de septiembre de 2013

Artículo en Inglés: Size Matters (El tamaño importa) por Robert Kiyosaki

Growing your business comes down to basic multiplication--just make sure you add in the human factor. 
by Robert Kiyosaki
One of the biggest dilemmas you will face after you get your business up and running is the decision to either grow or stay small. Obviously, most entrepreneurs opt to keep their businesses small because it's much easier to control and manage a small business. And that's because growth requires people. As my rich dad often said, "Business would be easy if not for people." If you choose to grow your business, being able to lead and manage people is one of the most important skills you can possess.
As the number of people grows, the number of relationships grows--and grows exponentially once you have four people in the business. For example, a one-person business has zero relationships; add a second person, and the relationship dynamic kicks in. Add another person: three people and three relationships. But look what happens with the fourth person: four people and six relationships. Visualize each person as a dot, and draw a connecting line between each of the dots. You'll see that with four people, you'll have six connecting lines. Take it a few steps further and do the math: Seven people equals 21 relationships; 100 people means 4,950 relationships!
Many businesses grow by adding employees, then contract because they fail to grow internal communications systems and procedures. Instead of employees working together as a team to serve their customers, the exponential number of relationships causes internal chaos.
One of the problems with exponential growth of relationships is that it requires managers and leaders with exceptional people skills. But many entrepreneurs make the mistake of hiring team members that have great technical skills but lack equally great people, communication and leadership skills.
A few years ago, I brought on a brilliant attorney who was great at practicing law but absolutely horrible when it came to working with people. It was soon obvious to me that this attorney should only be in a windowless, one-person office and kept far away from contact with any other living creature. It took nearly a year to repair the damage this single brilliant technician did in just four months.
Before adding employees, you must honestly answer the following questions:

  • How are my/their leadership skills?
  • How are my/their organizational skills?
  • How are my/their people skills?

Then it all comes back to the age-old question: "How do you find great people?"
To answer this, I turn to my good friend Donald Trump, who says, "Set the example and you will be a magnet for the right people." That means doing what you say you will do, holding yourself to the highest standards, working to exceed expectations, learning from your mistakes and then sharing those lessons with others.
Tomado de RichDad.com
Sigue adelante por tu Éxito!!

@EdwarGuisao
Asesor en Emprendimiento e Inteligencia Emocional

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martes, 10 de abril de 2012

DAR SIN ESPERAR RECIBIR



PARA LOS QUE ACOSTUMBRAN A GUARDAR COSAS.



Este mensaje nos pone a pensar y no solamente se debe compartir lo que nos sobra.

En una ocasión, antes de dar inicio a mi sección diaria 'Semillas para el espíritu', del programa 'Muy buenos días', me dijo Jota Mario, el presentador: 'Papá Jaime, hay una niña discapacitada que vive con su tía en un tugurio, en condiciones infrahumanas, y necesita una silla de ruedas'. 


Ese día conté el caso de esta niña y hablé de la importancia del servicio amoroso y de dar sin esperar retribución. Recuerdo haber dicho enfáticamente que aquellas cosas inutilizadas tras seis meses ya no son propias y, por lo tanto, deben darse a alguien que las necesite.


Expliqué con claridad que los cuartos de san Alejo donde se guardan cobijas, herramientas, cuadros, bicicletas, coches de niños, juguetes, etcétera, no deberían existir.

Al final de mi sección llamaron alrededor de 100 personas, 99 de las cuales dijeron que también necesitaban silla de ruedas, y sólo una señora ofreció una silla que podían pasar a recoger. Le dije que sería una buena idea que ella fuera con la silla al estudio de televisión para que juntos se la entregáramos a la niña, que vivía en el barrio Simón Bolívar.

La señora me respondió que confiaba en mí, que no había problema en que recogieran la silla, y yo le comenté que no era cuestión de confianza sino de sentir la satisfacción de entregarla personalmente: 'Yo quiero que usted me acompañe y experimente el placer tan grande que es dar y la felicidad que se siente al servir.


Usted no tiene ni la menor idea de lo rico que es experimentarlo' . Le expliqué entonces que una cosa es conocer a fondo una manzana, su textura, su color y su forma, y otra meterle un buen mordisco y experimentar su sabor. 
Después de esto ella accedió y nos fuimos al cerro del Ahorcado, en Ciudad Bolívar, al que algunas veces la gente sube para colgarse de un árbol debido a la desesperación. El alcantarillado iba por fuera y rodaba por un canal enclavado en la pendiente. Al sentir el frío y la podredumbre del ambiente la señora quiso devolverse, pero finalmente llegamos al cuarto oscuro y denso donde se encontraba aquella criatura de doce años.


Según nos contaron, los senos incipientes de la niña estaban totalmente estropeados por los callos y las llagas, pues llevaba gran parte de su vida arrastrándose por el piso como una culebra.


Al levantarla de la cama sentí un olor peor que el de las alcantarillas.


Entonces la sentamos en la silla de ruedas y fuimos a dar una vuelta. En cuanto la niña salió a la luz del sol y vio la montaña empezó a dar unas risotadas exageradas. Por un momento creí que era retrasada mental, pero lo que sucedía realmente era que nunca había salido a dar un paseo y en pleno año 2004 no había visto un bus.


Continuamos nuestro paseo hasta llegar a una esquina donde nos dijeron que preparaban un asado muy rico y decidimos probar. Mientras comíamos, la señora lloraba y lloraba. Le pregunté entonces por qué lloraba tanto y me respondió: 'Papá Jaime, usted no tiene la menor idea del motivo por el que estoy llorando'. Le dije que, en efecto, ella debía sentirse feliz al hacer tan buena obra por aquella niña.


Y entonces me miró y me dijo con la voz entrecortada: 'Lloro Papá Jaime, porque tuve esta silla de ruedas en el garaje de mi casa por más de ocho años. Lloro de pensar que esta niña se arrastró como una culebra durante todos estos años, mientras esa silla se oxidaba y dañaba por falta de uso. Ella nunca pudo dar un paseo como el que está dando ahora, lloro por las oportunidades que tuve para ayudar a otros y por no haber hecho nada'.


Así pues, el dolor se produce cuando no actuamos. Espero que este mensaje sea de tu agrado y lo puedas poner en práctica en tu vida.


Con cariño...

Jaime Jaramillo 'Papá Jaime'
FUNDACION NIÑOS DE LOS ANDES


NO GUARDEMOS NADA EN EL CUARTO DE SAN ALEJO, ALGUIEN DEBE ESTAR NECESITÁNDOLO.ALGUIEN TIENE LO QUE ALGUIEN NECESITA





@EdwarGuisao
Asesor en Emprendimiento e Inteligencia Emocional

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